Aunque hay muchos artistas que comienzan una carrera musical, se pueden contar con los dedos de una mano los que consiguen el éxito que ha logrado Leona Lewis en un espacio tan corto de tiempo. De ser una desconocida cuyo talento se descubrió en un programa televisivo en 2006, Leona ha pasado a ser una superestrella mundial en 2009 y se ha enfrentado a todos los retos que han aparecido en su camino, sin perder sus cualidades de chica sencilla y sin afectación, algo que resulta especialmente raro en una industria en la que todo el mundo acaba convirtiéndose en algo que no es. Leona Lewis sólo muestra sus problemas emocionales en su música, como demuestra su sorprendente debut, Spirit, y se dispone a seguir así en su nuevo disco Echo, que se publica el 16 de noviembre con 13 canciones: Happy, I Got You, Can’t Breathe, Brave, Outta My Head, My Hands, Love Letter, Broken, Naked, Stop Crying Your Heart Out, Don’t Let Me Down, Alive y Lost Then Found (con One Republic),
El corazón de su nuevo y esperadísimo álbum está cargado de poderosas emociones y melodías grandiosas. En Echo vuelve a formar equipo con Max Martin (en canciones como I Got You y Outta My Head) y John Shanks (en temas como Broken y Alive) e incluye a nuevos colaboradores como Xenomania, Julian Bennetta y Justin Timberlake. Se trata de canciones directas e incisivas como Brave y Broken que van al grano, con letras con la emoción en estado puro, que son eternas y al mismo tiempo describen situaciones profundamente contemporáneas. Y como Leona ha escrito ocho de los temas del álbum, las historias la representan más que nunca.
“Quería que las canciones tuvieran algo dramático, casi cinematográfico” explica Leona, que se confiesa una auténtica cinéfila y, sorprendentemente, nombra la película fantástica Dentro del laberinto como su favorita. “En el estudio incluso nos poníamos películas para inspirarnos, era una forma interesante de componer. En mi cabeza tenía siempre secuencias de películas”.
Aunque Leona admite de inmediato que es muy consciente de las expectativas que se han puesto en este disco que supone la continuación a su debut Spirit, que ha vendido más de seis millones de discos, se ha centrado acertadamente en sacar todo esto de su cabeza y dedicarse sencillamente a crear grandes canciones. Y ninguna mejor que Happy, un primer single de escalofrío, coescrito junto a su compatriota Ryan Tender, que ya trabajó con ella en Bleeding Love. A partir de una introducción frágil, casi a capella, llegamos a un fabuloso solo de piano que nos lleva hasta el estribillo, casi un himno que reivindica la vida y en el que Leona ofrece una interpretación vocal que parece desafiar la ley de la gravedad.
“La voz es totalmente espontánea, la canté de un tirón en cuanto terminé de escribirla. A veces es mejor no pensar demasiado las cosas” dice Leona, olvidándose de cualquier posible temor al momento en que tendrá que recrear en directo esas notas enloquecedoras. “Es raro, porque los tonos más altos de mi voz son justo los que me parecen más fáciles de cantar. Me formé cantando ópera, así que para mí eso es natural”.
Cada vez más segura de sí misma y más valiente, en este segundo álbum escuchamos a Leona trabajar con estilos musicales que claramente demuestran la progresión musical en la que está embarcada. Outta My Head es un tema up-tempo que tiene un estribillo pegadizo, hipnótico, y que prueba la versatilidad de Leona y la altura de su calidad artística.
Leona dice que fue difícil al principio escoger un título para el álbum, pero cuando apareció por fin, todo tenía sentido. Echo no sólo refleja el sonido “épico y etéreo” del disco, sino que conecta con el amor innato de Leona hacia la fantasía y lo mágico, esos lugares a los que solía escapar cuando era niña y empezaba a crear canciones sobre otros mundos y otras vidas. “Echo era una ninfa de la mitología griega que se enamoró profundamente de alguien que no le correspondía”, dice la artista. “Le quería tanto que acabó languideciendo, hasta que de ella solo quedó su voz. Es una historia triste y hermosa”.
Si hay una cualidad que define a Leona y que equilibra su tendencia a vivir a veces con la cabeza en las nubes (ahora mismo está como loca con el icono de la moda Vivienne Westwood, fascinada con las referencias de época de sus diseños: “Si pudiera ir por ahí siempre vestida de época, lo haría”, dice Leona), es una voluntad de hierro que lleva muy dentro.
“Creo que hay gente que confunde la timidez con la falta de motivación, pero a mí esta motivación me sobra”, afirma. “Tengo mucha ambición y mucha fuerza, que probablemente viene de que mis padres han sido un gran apoyo para mí en todo lo que he querido hacer y me han enseñado que uno tiene que trabajar por lo que quiere”. Esta determinación serena pero resuelta y esta concentración total en su tarea es la que ha marcado a Leona para un éxito que se ha producido en muy pocos años, desde que tocaba en la zona de Hackney hasta que empezó a compartir escenario con ídolos de su juventud como Beyoncé y Mariah Carey. “Cuando me pidieron que actuara con ellas, dije: ¿Pero va en serio? No puedo creerme que esa gente sepa siquiera quién soy yo”.
Lo pudimos ver en 2006, cuando semana tras semana volvía al escenario de Factor X y sacaba de dentro versiones perfectas de clásicos como Summertime y Over The Rainbow. Sin adornos y sin trampas, tan solo con su voz. Ahora, tras pasar el verano en Hollywood Hills, en Los Ángeles (algo bastante alejado de su viejo autobús de la línea 55 que atravesaba Hackney), se ha dedicado a rechazar invitaciones para las fiestas más fashion de los famosos para pasarse hora tras hora en el estudio y poder perfeccionar y pulir su álbum Echo. “Estoy segura de que hay gente que diría que sí a todo y que iría a todas las fiestas, y eso es divertido hacerlo de vez en cuando, pero para ser sincera prefiero pasar tiempo en el estudio o en casa con mi novio o con mi familia. Creo que eso es lo que me mantiene con los pies en la tierra”, asegura.
Leona sigue viviendo al lado de sus padres en Hackney (“Los paparazzi no llegan hasta Hackney, sólo aparecen cuyo vamos a Islington”, bromea) y sigue con el mismo novio desde que tiene 17 años (se conocieron cuyo ella tenía 10). Uno de sus pocos caprichos son sus frecuentes, todo lo frecuentes que su agenda le permite, salidas a caballo por el campo, donde se siente libre y puede entregarse a sus propios pensamientos. Leona es una gran amante de los animales y siempre cuenta una extraña pero sincera historia sobre una vez que le compró un conejito a un mendigo en Los Ángeles. En este mundo en el que cada vez hay más gente buscando esa fama que hoy viene y mañana se va y que vende su intimidad a las columnas de la prensa, Leona es un ser de lo más raro, una estrella de la vieja escuela cargada de integridad.
“Me pidieron que inaugurara las rebajas de Harrods este año, pero tuve que decir que no. Mis principios significan mucho para mí. Soy vegetariana estricta, y no me gusta que se vendan pieles de animales”, afirma. “Ya es hora de que la gente cambie de actitud respecto al comercio de pieles”. El carácter sólidamente ético de Vivienne Westwood es una de las razones por las que Leona, ahora que vuelve a estar en el punto de mira del público, ha adoptado sus diseños punk de un glamour poco llamativo. Eso y el hecho de que “sea británica, porque me gusta apoyar a Gran Bretaña… y porque hace unos corsés estupendos”. Pero aún así, Leona añade algo muy propio de ella y es tan fácil encontrársela husmeando entre las perchas de Miss Selfridge o de New Look (“Tienen zapatos vegetarianos geniales”, dice) en Oxford Street como verla en las tiendas de los diseñadores más actuales.
Pero ahora, todas las energías de Leona están centradas en el inminente lanzamiento de Echo a un público entusiasta. Tan entusiasta que la reciente filtración ilegal de varios temas inacabados de la artista, un caso del que se ha escrito muchísimo, ha creado un verdadero problema. Esto pasa por segunda vez ya, pero con su característica confianza en sí misma, Leona parece serenamente ajena a estas cosas. “En realidad estoy más segura con este álbum que con el anterior. Esta vez he tenido más control sobre él y me siento más cómoda con todo. Para mí, todo consiste en hacer buenas canciones, y espero que estas nuevas canciones conmuevan tanto a la gente como a mí. Lo espero de verdad.”

















